miércoles, 18 de noviembre de 2015

Madness- Capítulo 10



Una mujer nos abrió la puerta, nos guio hasta el despacho del padre, Julie y Elena cargaban a Tita seguidas de cerca por Natalia y por mí. Unos segundos después el sacerdote apareció en el despacho cuando yo estaba hablando con la mujer que nos atendió.

Cerró la puerta de vidrio tras de si, dejándome fuera, dijo que solo necesitaba a tres personas en la habitación además de Tita y él. Eso sería todo para mí, solo podría ver desde fuera que iba a pasar, pero en el ultimo momento la señora cuyo nombre aun desconozco sugirió que tomara el lugar de Julie, se requería a alguien con fuerza, pero yo sabia que ella era bastante capaz de sostenerla, y Elena aun mas, por eso, cuando Natalia me vio a través del cristal, con esa cara de desesperación, pidiendo a gritos en su silencio que por favor la sacara de allí, no lo dude; abrí la puerta y en un segundo era yo quien estaba adentro del despacho y ella temblaba desde el exterior del mismo.

       Solo tres personas como dije, ahora antes de comenzar, es posible que durante el ritual… ¿Cómo se llama ella? — Preguntó el padre Jorge.
       Sale Martina — le respondió Elena.
       Pues es posible que Sale se torne un poco violenta, es el trabajo de ustedes tres sostenerla y retenerla para que no arremeta contra mí.

En ese momento nos ordenamos un poco mejor para sostenerla mejor de lo que lo estábamos haciendo, Julie y Elena tomaron un brazo cada una, mientras yo rodeaba ambas piernas. Tita seguía gritando, hasta que el sacerdote toco su frente, en ese momento ella solo dijo: “me…me…mejor me…mejor me callo”. Pero esta vez de verdad lo hizo.

El movía sus labios, pero yo no lograba entender palabra alguna, simplemente estaba orando, pero a la vez era como si estuviera escaneando su cuerpo, comenzó tocando su frente, pero el proceso se repitió, en el pecho, en las manos, en las piernas, y así sucesivamente. Yo quería hablar, decirle que el día que había estado con los pastores evangélicos el problema parecía estar en su vientre. Pero no lo hice, una parte de mi temía, por mas de un motivo, uno de ellos era que el nunca tocara su vientre, y que esa cosa, fuera lo que estuviera dentro de ella permaneciera oculta por mas tiempo, también temía por el momento en que el la tocara allí y ella reaccionara, haciendo que viésemos al mismísimo diablo a los ojos, pero la otra parte de mi, la misma parte que me activo mi estúpido impulso de entrar a ese cuarto, quería de verdad que ella reaccionase de una vez por todas.

Llámenme loco, pero una parte de mi, por mas pequeña que fuera, quería enfrentarse al mal cara a cara, quería tener una historia que contar de cómo yo mismo había vencido al diablo, de cómo cuando Tita reacciono y trató de atacar al padre, yo fui quien la detuvo permitiendo que el terminara el exorcismo.

Esa parte de mi nunca obtuvo lo que quería.
El toco su vientre.
Ella tuvo un reflejo, movió su pie.
Me asustó, pero no pasó nada más.
Él terminó su oración.
Ella abrió sus ojos.
El le hizo preguntas para comprobar su lucidez.
¿Sabes quién eres?¿Cómo te llamas? ¿Sabes que pasó?
Ella respondió con monosílabos, si a todo, aunque realmente no recordaba nada.

Al menos tuvo la consideración de esperar a que él no estuviera para preguntar: “¿para que me trajeron con este viejo?”. El por su parte le dijo a Elena que no había nada en ella, o hubiese reaccionado, solo problemas psicológicos.

Diagnóstico final: esquizofrenia y trastorno obsesivo compulsivo.

jueves, 10 de septiembre de 2015

Madness Capítulo 9



¿Has escuchado alguna vez que los animales son hipersensibles a estas cosas? Pues parecía ser cierto, mi perro, normalmente muy alegre, parecía sentirse mal, no ladraba, no comía, se mantuvo lo mas lejos de nosotros, solo tirado en el piso, con una mirada de enfermo, de moribundo; él no era el único, el pequeño perico australiano en un principio volaba descontrolado, pero horas después solo se quedó parado en la parte inferior de la jaula sin beber ni comer en todo el día.

Hora de irse, la subimos al carro como pudimos, Julie y Elena con ella en el puesto de atrás, Natalia, hermana de Tita en el puesto de adelante y yo en el del conductor. Darte cuenta de que vas a manejar con una poseída en el asiento trasero no tiene precio, pero la adrenalina corre y no te da tiempo de tener miedo. Antes de partir escuche decir a uno de mis tíos que el no iría, no podía, no serviría de nada porque el “no cree en el diablo”, en momentos así te das cuenta de la verdad en la trillada frase de “la mejor jugada del diablo fue hacerle creer a todos que no existía”, simplemente estas mas vulnerable.

De camino a la casa parroquial íbamos rezando, mientras Tita, ella, ella nos acompañaba, rezaba como loca, gritaba, lo hacía mas rápido que nosotros, se reía, se burlaba de nosotros, de vez en cuando volvía a decir lo que gritaba en casa, estaba simplemente histérica.

       Padre nuestro que estás en el cielo, santificado sea tu nombre, venga a nosotros tu reino— decíamos al unísono.
       Padrenuestroquestasenelcielosantificadoseatunombrevenganosotrostureino— decía ella al mismo tiempo, a lo largo de toda la oración. Hacía que nos perdiéramos. Julie le gritó.
       ¡Coño cállate que haces que me pierda coño de tu madre!— admitámoslo a todos nos dio risa, pero a Tita mas.
       JAJAJAJAJAJAJAJAJAJAJAJAJAJAJA ¡Mas rápido!¡Mas rápido!
       ¡Ya! ¡Se acabó el chiste!— le dijo Elena.
       ¡Recen más rápido! Les demostrare que tengo mas poder que ustedes. ¡Háganlo mas rápido! —Elena trato de callarla cubriéndole la boca y gritándole mientras nosotros seguíamos rezando, era inútil.

Después de muchos padre nuestro hubo un momento de silencio en el auto y Tita comenzó a llorar mientras decía:

       Yo era una niña, solo era una niña pobre, ni siquiera tenía una Biblia, pero en dos días los hice creer, solo en dos días los hice creer.

Después de eso el desastre volvió al carro, gritos y rezos, llantos y oraciones, hasta que ella solo decía “mejor me cayo”… pero nunca lo hizo. Llegamos a la casa parroquial y ella aun lo repetía.

martes, 8 de septiembre de 2015

Madness Capítulo 8



Desperté, desayune y me arregle para ir a la iglesia, justo antes de salir de casa Gladis llegó con Tita, después de un viaje en el que todos temíamos se lanzara del carro, pero no paso. Llegó con una apariencia más somnolienta que de costumbre, caminando por pura inercia, sin una voluntad definida.

Me fui, pasé por Elena, no fue difícil conseguir la iglesia y la casa parroquial, esperamos un momento a que el padre nos atendiera y después le contamos toda la situación, mientras el nos veía inexpresivo, con la cara de quien ya ha pasado por la situación varias veces, como si supiera que no había porque preocuparse. Nos pautó una cita. Para el miércoles 3 p.m. , yo no quería aceptar eso, cinco días eran demasiado, pero no podía hacer nada, la decisión era de él. Tendría que acostumbrarme a vivir con el diablo por unos días. Que dulces sueños iba a tener.

De regreso le di las gracias a Elena por acompañarme y la lleve a su casa, luego conduje lento mientras recorría las calles que separaban mi hogar del de ella. Faltaba poco para llegar y American Idiot comienza a sonar.

Era mi teléfono, Elena llamaba.
Ven a buscarme, Tita tiene un ataque, necesitan agua bendita.
Doy vuelta lo más rápido que puedo y acelero.
American Idiot otra vez.
Diana, hija de Gladis.
¿Dónde esta tu Biblia?
La adrenalina me hace recordar, de otra manera no hubiese pasado.
En la repisa del lado izquierdo.
Caigo en un hueco.
Acelero más.
Casi choco.
Llego a casa de Elena.
Se sube y un momento después estamos en casa.
Tita da vueltas en el piso mientras grita.
¿Porque a mi señor? ¿mamá donde estas?
Algunos tratan de sostenerla.
Elena le hecha agua.
No pasa nada.
Alguien lee algún libro dela antiguo testamento.
Tomo la biblia y la pongo en el nuevo testamento (tal vez Jesús sea mas efectivo.
No funciona.
El agua se acaba.
Elena toma la biblia y la cambia a los salmos.
Y… no pasa nada.

Pasaron horas mientras tratábamos de sostenerla, y ella solo gritaba con una voz propia pero triste y desesperada, “porqué a mi” “dónde esta mi mamá, esta muerta, qué le paso” “tengo mas poder que ustedes” “les volare la cabeza…pum! Ya se las volé” “miren, es como el ojo de una aguja” “Zion, es el león de Zion”. Orábamos, rezábamos, Ester posiblemente seguía con la brujería, hice un rosario, nada pasaba ella seguía en lo mismo. Solo dejo de gritar en dos momentos, en ambos yo estaba cantando las canciones de la iglesia, ella solo me sostuvo la mirada, como llena de ira, giro su cabeza un poco, me dejó de ver y siguió gritando.

Nada de lo que hacíamos funcionaba, era simplemente inútil, Elena llamó al padre, en vista de la desesperación adelanto nuestra cita, Sábado 3 p.m., sólo ahora entiendo el porque de esa hora, Jesús resucitó.

miércoles, 26 de agosto de 2015

Madness Capítulo 7



       ¿Eso es todo? ¿Ya está bien?— preguntó Gladis al pastor.
       No , aun no. Cuando estábamos tratando de ayudarla había algo que quería salir de ella.
       ¿No era esa la intención?
       Me refiero a que había algo mas queriendo salir de ella, desde su vientre, como si hubiese allí un niño expulsado por la fuerza. Por eso me detuve cuando se desmayo. No lo vieron porque tenían los ojos cerrados.
       Yo lo vi— Dijo Yulie que había estado escuchando la conversación desde una distancia prudente.
       No debiste abrir los ojos hija.
       ¿Y ahora que hacemos?— le preguntó Gladis.
       Nosotros seguiremos orando mientras ustedes descansan, para expulsar al demonio ella debe vomitar, solo en ese momento se terminará todo.
       ¿Podemos viajar con ella?
       Por hoy preferiríamos que se queden acá en la iglesia, mañana en  la mañana podrán irse.
       Muchas gracias por todo.
       Siempre para servir.

Esa noche Gladis se quedó con Tita junto con una de las tías de Daniel, mientras que Yulie volvió a casa. Al día siguiente realizarían un viaje de un poco más de una hora hasta esta ciudad, hasta casa de Yulie, mi casa, nuestra casa.

Esa noche Tita despertó muchas veces, un poco ida, como perdida, con náuseas, se levantaba, iba al baño, pero no vomitaba. Nunca lo hizo realmente. Esa noche yo hable con el Padre Alex, le conté la situación, de principio a fin, pero se necesitan ciertos requisitos para hacer un exorcismo. Me recomendó que hablara con Monseñor Jorge Bohorquez, reconocido por haber realizado numerosos exorcismos en varias ciudades ya que contaba con el permiso para hacerlo. Debía ir a la iglesia Santísimo Sacramento, pero no sabia donde quedaba, así que me acompañaría tía Elena. Solo quedaba esperar que amaneciera y fuera sábado.