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miércoles, 26 de agosto de 2015

Madness Capítulo 7



—       ¿Eso es todo? ¿Ya está bien?— preguntó Gladis al pastor.
—       No , aun no. Cuando estábamos tratando de ayudarla había algo que quería salir de ella.
—       ¿No era esa la intención?
—       Me refiero a que había algo mas queriendo salir de ella, desde su vientre, como si hubiese allí un niño expulsado por la fuerza. Por eso me detuve cuando se desmayo. No lo vieron porque tenían los ojos cerrados.
—       Yo lo vi— Dijo Yulie que había estado escuchando la conversación desde una distancia prudente.
—       No debiste abrir los ojos hija.
—       ¿Y ahora que hacemos?— le preguntó Gladis.
—       Nosotros seguiremos orando mientras ustedes descansan, para expulsar al demonio ella debe vomitar, solo en ese momento se terminará todo.
—       ¿Podemos viajar con ella?
—       Por hoy preferiríamos que se queden acá en la iglesia, mañana en  la mañana podrán irse.
—       Muchas gracias por todo.
—       Siempre para servir.

Esa noche Gladis se quedó con Tita junto con una de las tías de Daniel, mientras que Yulie volvió a casa. Al día siguiente realizarían un viaje de un poco más de una hora hasta esta ciudad, hasta casa de Yulie, mi casa, nuestra casa.

Esa noche Tita despertó muchas veces, un poco ida, como perdida, con náuseas, se levantaba, iba al baño, pero no vomitaba. Nunca lo hizo realmente. Esa noche yo hable con el Padre Alex, le conté la situación, de principio a fin, pero se necesitan ciertos requisitos para hacer un exorcismo. Me recomendó que hablara con Monseñor Jorge Bohorquez, reconocido por haber realizado numerosos exorcismos en varias ciudades ya que contaba con el permiso para hacerlo. Debía ir a la iglesia Santísimo Sacramento, pero no sabia donde quedaba, así que me acompañaría tía Elena. Solo quedaba esperar que amaneciera y fuera sábado.

miércoles, 29 de julio de 2015

Madness Capítulo 2



La versión de la historia que había escuchado toda mi vida decía que, en una de las visitas a casa de tía Mada, Tita consiguió huesos humanos, y luego de jugar con ellos, sin saber lo que eran, el espíritu del hombre a quien le pertenecían estos quedo pegado a ella. Constantemente podía sentir una presencia sobre natural que la atacaba, la ahorcaba cuando trataba de dormir, la golpeaba y asustaba. Toda la familia llego a conocer la historia del  espíritu que estaba sujeto a Tita. Por motivos que desconozco los morochos y una de sus hermanas dejan de vivir con Ester, y se mudan desde Caracas a un pequeño pueblo del oriente del país con su abuela Teresa. Pero en su casa el problema iba de mal en peor, Tita ya no solo sentía algo, había perdido el control de su cuerpo, ya no era ella, estaba poseída.
Luego de que Teresa nota la gravedad del problema decide tomar acción en el asunto, solo había un detalle, el sacerdote del pueblo era conocido por ser un zángano, parrandero, bebedor, y hasta pervertido, así que esa no era una solución posible; había que combatir fuego con fuego.
Teresa decide hacer que un brujo vea a Tita, mi hermana y una prima estaban de visita en casa de Teresa, nuestra abuela, cuando esto pasó, aunque yo aun no había nacido, pero si, actualmente Tita es mi prima. Ellas dos vieron como mi abuela se la llevaba junto con el brujo en dirección a la laguna que queda a mas o menos un kilometro detrás de la casa de la abuela.
Mi hermana cuenta que la cabeza de Tita daba vueltas, en una expresión de ira y desespero, mientras gritaba palabras en una lengua desconocida. Pero solo mi abuela sabía lo que paso después de eso. Por suerte me lo conto hace poco.
La amarraron en un árbol cerca de la laguna.
Ella gritaba enfurecida.
El comienza a orar.
Ella entra en trance pero no responde sus preguntas.
El la golpea.

—       ¡¿ES REALMENTE NECESARIO QUE LA GOLPEES?!
—       Señora Teresa, lo que sea que esta dentro de ella es muy fuerte, por eso la trato así, por las buenas no conseguiremos nada, ahora si me disculpa.— Se dio la vuelta e inicio una conversación con “Tita”.

—       ¡¿QUÉ TE DIERON PARA HACERTE ESTO?!— Con los ojos en blanco ella comenzó a hablar, pero no era su voz, era un sonido gutural que salía de su garganta mientras ella apenas movía los labios, era como un sonido de metal contra metal, como el rugido de un oso y la voz de un hombre mezclados, pero de manera queda, como el siseo de una serpiente.
—       UNA AREPAAAAAA
—       ¡¿QUÉ TENIA?!— Otro golpe.
—       SAAAANGREEE DE MENSTRUACIOOOOOOON Y PELOO DE PERROOOOOO.
—       ¡¿QUIÉN TE LA DIO?!
—       MAAAAAAADAAAAAAAAA

Si te das cuenta es allí donde algo no cuadra en la historia, jugó con huesos, o le hicieron brujería, no podemos confiar en una versión mas que en la otra, pues ambas tienen base en los recuerdos, además de que pudieron pasar ambas, sin la necesidad de que una influyera en la otra. Pero quiero recalcar algo, Mada servía las arepas siempre, pero era Aron quien las rellenaba.

Madness Capítulo 1



Cuando pienso en esta historia me doy cuenta de que hay dos maneras de contarla; cronológicamente, paso a paso como ocurrió todo; o sin un orden preciso, bueno mejor dicho, el orden en el que yo me entere de los acontecimientos. Es difícil escoger cual usar, pues llega un punto en que esta historia tiene dos posibles versiones, pero en vista de que estas dos posibilidades no afectaran al resultado final tratare de apegarme lo mas posible al orden cronológico.

Era la cuarta, no, la quinta, no, bueno no lo se, ella y su hermano nacieron casi al mismo tiempo, los morochos eran los últimos de los cinco hijos de diferentes padres que había tenido su mama. Él, Pedro como su padre, ella por un error en el registro termino llamándose Sale, pero por razón que desconozco siempre le hemos dicho Tita. Su mamá, Ester, en vista de la inestabilidad que traía semejante camada, más aún después la muerte del padred de los morochos, debía salir a trabajar todo el día, del mismo modo que los hijos mayores. Pero los morochos por ser los menores se quedaban, desde que tenían 6 años con su tía por parte de papá, la señora Mada.

 Ester hubiese preferido no dejar a los morochos con Mada, pero no tenía opción, eran muy pequeños como para quedarse solos, y no podía llevárselos al trabajo. El problema con Mada era, cómo decirlo, sus practicas ocultistas, hacía brujería y tenia otras costumbres del mismo tipo, ¿Su complemento perfecto? Aron, un novio palero. Ambos “cuidaban” a los niños, incluso tenían un sistema, ella hacia las arepas, el las rellenaba, ella las servía, y un sinfín de cosas que del mismo modo se ponían de acuerdo para hacerlo mas rápido.

Obviamente los niños crecieron, alcanzaron los 15, pero se encariñaron con su tía, les gustaba pasar el tiempo libre en casa de su tía, aún mas por el hecho de que sus amigos vivían cerca. A  pesar de que casi siempre se llevaran bien, hubo pequeños acontecimientos que lo cambiaron todo. Mada había salido y los morochos jugando derribaron uno de los tantos altares que Aron tenia en casa, y este enfurecido tomo un frasco de la repisa y saco de él un polvo que soplo en la cara de Pedro, dejándolo ciego inmediatamente.

Pedro solo escuchaba gritos, pero no sabía a donde ir, se sostuvo de la pared y se coloco en posición fetal lleno de miedo mientras seguía escuchando.

—       ¡NOOOOOOOO! ¡DEJAMEEEEEEE!
—       ¡SI NO ERES MÍA NO SERAS DE NADIEEEE!
—       ¡¡TÍA MADAAAAA! ¡AYUDAAAAAA!!
—       ¡¡CALLAAAAATEEEE!!... igual no va a escucharte
—       ¡PEDROOO! ¡¿Pedritooo?! ¿hermano?

Pedro se quedo dormido, al despertar podía ver, Tita tenía lagrimas en sus ojos, pero nunca hablaron del tema. Esta es solo una de las cosas que los niños vivieron allí, pero adelantemos la historia hasta el punto en el que difiere en algunos aspectos.