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lunes, 24 de agosto de 2015

Madness Capítulo 6



         Para cuando Julie mi hermana llego a la casa de Teresa consiguió a Daniel el esposo de Gladis conversando con Carlos en el patio de la casa, y al entrar a la mamá y a las tías de Daniel junto a Gladis y Teresa tratando de hablar con Tita. Las tías de Daniel son cristianas evangélicas, así que querían llevarla a una iglesia de su religión, pero no estaba en el pueblo sino en la ciudad más cercana. Sin embargo eso no era lo que le decían a Tita, solo le pedían con mucha calma que se arreglara para irse sin decirle a donde iban.

         Julie entro al cuarto para tratar de ayudarlas, mientras Julie hablaba Tita doblaba ropa, la metía en una maleta, la sacaba, la desdoblaba y reiniciaba el ciclo, de vez en cuando se pasaba ambas manos por el pelo mientras sollozaba, y cuando le decían o preguntaban algo respondía con una voz suya pero molesta.

—       Tita ¿Qué haces?
—       ¡La maleta!¡¿ no ves?! Debe ser que eres ciega.—Adiós a la poca paciencia de Julie
—       ¡Tienes rato en esa mierda!¡Termina de una vez que nos tenemos que ir!
—       ¡Yo no quiero ir para tu casa!— Hasta ese momento nadie había sugerido eso o siquiera lo había pensado, excepto yo que me encontraba hablando con un sacerdote, pero ella no sabia eso, ¿o si?
—       Nadie ha dicho que nos vamos a mi casa.
—       Se que me quieren llevar para allá. Voy a arreglar la ropa, así que déjame en paz.
—       ¡COÑOOOO! ¿Qué tanto de vas a llevar nojoda? ¿esto es lo que te vas a llevar?— Tomó toda la ropa que tita tenía rato doblando y desdoblando y de un solo movimiento la metió a la maleta y la cerro.— Ahora si, nos vamos.
—        ¿Y es que me llevas obligada?
—       ¡Tu necesitas ayuda!¡Tu no estas bien! Y si es obligada que te tengo que llevar obligada te llevo.

El resto de las mujeres que habían quedado en silencio en la discusión sin mediar palabra se pusieron en marcha, encabezadas por Julie quien llevaba de la mano a Tita, y en la otra sostenía la maleta por el cierre de la cual se escapan algunos pedazos de ropa. La trasladaron a la iglesia a la que suelen asistir las tías de Daniel, solo Teresa y Carlos se quedaron.

Al llegar las recibieron un grupo numeroso de hombres y mujeres, las condujeron a un cuarto amplio, donde tenían sillas alrededor de un círculo prácticamente perfecto y las personas que se encargaban de este tipo de casos pusieron manos a la obra. Luego de colocar a Tita en el centro y que tanto la familia como los pastores tomaran asiento, ella se desmayo y quedo tendida en el piso mientras el resto oraba, dirigidos por un hombre robusto ya entrado un poco en años que hablaba con la calma y la sabiduría del paso de los años.

—       ¿Cómo se llama ella?
—       Le decimos Tita— respondió Gladis
—       No, sobrenombres no, su nombre verdadero.
—       Sale, Sale Martina.
—       Por  favor tómense de las manos y cierren sus ojos, es importante que los mantengan así, pues de lo contrario el demonio que esta en ella podría entrar en cualquiera de ustedes.— Todos menos Julie obedecieron.— Por el poder de Cristo nuestro señor y salvador, te pedimos a ti Señor que liberes a Sale Martina, ella cree en ti Señor, ella es fiel a tu palabra.

Daniel temblaba de miedo, Julie podía sentirlo en la mano que le sostenía, estaba a punto de llorar, mientras los demás a pesar del temor se sostenían con fuerza, como en busca de un refugio en la persona que estaba al lado. El pastor se agacho, tocó la cara de Tita mientras oraba por ella, luego le dirigió la palabra.


—       Te ordeno que abandones a Sale.— La tita con la que Carlos converso había vuelto, ahora con rasgos mas exagerados, como si hombre de facciones gruesas se hubiese fusionado con ella, las venas negras se marcaban en la piel como si estuvieran por estallar, y los ojos delataban un vacio, como si su cuerpo fuera simplemente un recipiente. El pastor la sostenía mientras ella hacia movimientos que si no fuera por que estaba viéndolo a el y hablándole pasarían por un ataque epiléptico.
—       ¿ESO ES LO MEJOR QUE TIENE?
—       ¡¿Quién eres?!
—       ¡VIVO EGO INFERNUUUUUUM!
—       En el nombre de Cristo de ordeno que me digas:¡¿Quién eres?!
—       PESSIMUN SOMNUN TUUM EGO DEMONIUM EGO FATIS
—       ¡¿ Cuál es tu nombreee?!
—       LUCIIIIFEEEEEEEEEEEEEEEER
—       ¿Cuánto tiempo tienes en ese cuerpo?
—       AÑOOOOOS.
—       ¿Qué estas haciendo allí? ¿Para qué estas allí?
—       PARA DESTRUIR AL PUEBLOOOO.
—       ¿Qué pueblo?
—       EL PUEBLO CREYEEEENTEEEEE.

Tita aventó al pastor de un empujón, y comenzó a mover se sobre manos y pies como un animal hacia Daniel mientras gritabas mas palabras en lenguas muertas, estaba lista para golpearlo cuando Julie la empujó nuevamente al centro del circuló. El pastor la atrapó, varias personas se le unieron, la redujeron al suelo nuevamente, el comenzó a hablar en lenguas también mientras esquivaban los golpes de Tita. Hasta que finalmente ella solo, se quedo dormida. Nunca sabremos si por el trabajo de los pastores, o lo que sea que estuviera haciendo Ester.

miércoles, 29 de julio de 2015

Madness Capítulo 2



La versión de la historia que había escuchado toda mi vida decía que, en una de las visitas a casa de tía Mada, Tita consiguió huesos humanos, y luego de jugar con ellos, sin saber lo que eran, el espíritu del hombre a quien le pertenecían estos quedo pegado a ella. Constantemente podía sentir una presencia sobre natural que la atacaba, la ahorcaba cuando trataba de dormir, la golpeaba y asustaba. Toda la familia llego a conocer la historia del  espíritu que estaba sujeto a Tita. Por motivos que desconozco los morochos y una de sus hermanas dejan de vivir con Ester, y se mudan desde Caracas a un pequeño pueblo del oriente del país con su abuela Teresa. Pero en su casa el problema iba de mal en peor, Tita ya no solo sentía algo, había perdido el control de su cuerpo, ya no era ella, estaba poseída.
Luego de que Teresa nota la gravedad del problema decide tomar acción en el asunto, solo había un detalle, el sacerdote del pueblo era conocido por ser un zángano, parrandero, bebedor, y hasta pervertido, así que esa no era una solución posible; había que combatir fuego con fuego.
Teresa decide hacer que un brujo vea a Tita, mi hermana y una prima estaban de visita en casa de Teresa, nuestra abuela, cuando esto pasó, aunque yo aun no había nacido, pero si, actualmente Tita es mi prima. Ellas dos vieron como mi abuela se la llevaba junto con el brujo en dirección a la laguna que queda a mas o menos un kilometro detrás de la casa de la abuela.
Mi hermana cuenta que la cabeza de Tita daba vueltas, en una expresión de ira y desespero, mientras gritaba palabras en una lengua desconocida. Pero solo mi abuela sabía lo que paso después de eso. Por suerte me lo conto hace poco.
La amarraron en un árbol cerca de la laguna.
Ella gritaba enfurecida.
El comienza a orar.
Ella entra en trance pero no responde sus preguntas.
El la golpea.

—       ¡¿ES REALMENTE NECESARIO QUE LA GOLPEES?!
—       Señora Teresa, lo que sea que esta dentro de ella es muy fuerte, por eso la trato así, por las buenas no conseguiremos nada, ahora si me disculpa.— Se dio la vuelta e inicio una conversación con “Tita”.

—       ¡¿QUÉ TE DIERON PARA HACERTE ESTO?!— Con los ojos en blanco ella comenzó a hablar, pero no era su voz, era un sonido gutural que salía de su garganta mientras ella apenas movía los labios, era como un sonido de metal contra metal, como el rugido de un oso y la voz de un hombre mezclados, pero de manera queda, como el siseo de una serpiente.
—       UNA AREPAAAAAA
—       ¡¿QUÉ TENIA?!— Otro golpe.
—       SAAAANGREEE DE MENSTRUACIOOOOOOON Y PELOO DE PERROOOOOO.
—       ¡¿QUIÉN TE LA DIO?!
—       MAAAAAAADAAAAAAAAA

Si te das cuenta es allí donde algo no cuadra en la historia, jugó con huesos, o le hicieron brujería, no podemos confiar en una versión mas que en la otra, pues ambas tienen base en los recuerdos, además de que pudieron pasar ambas, sin la necesidad de que una influyera en la otra. Pero quiero recalcar algo, Mada servía las arepas siempre, pero era Aron quien las rellenaba.

Madness Capítulo 1



Cuando pienso en esta historia me doy cuenta de que hay dos maneras de contarla; cronológicamente, paso a paso como ocurrió todo; o sin un orden preciso, bueno mejor dicho, el orden en el que yo me entere de los acontecimientos. Es difícil escoger cual usar, pues llega un punto en que esta historia tiene dos posibles versiones, pero en vista de que estas dos posibilidades no afectaran al resultado final tratare de apegarme lo mas posible al orden cronológico.

Era la cuarta, no, la quinta, no, bueno no lo se, ella y su hermano nacieron casi al mismo tiempo, los morochos eran los últimos de los cinco hijos de diferentes padres que había tenido su mama. Él, Pedro como su padre, ella por un error en el registro termino llamándose Sale, pero por razón que desconozco siempre le hemos dicho Tita. Su mamá, Ester, en vista de la inestabilidad que traía semejante camada, más aún después la muerte del padred de los morochos, debía salir a trabajar todo el día, del mismo modo que los hijos mayores. Pero los morochos por ser los menores se quedaban, desde que tenían 6 años con su tía por parte de papá, la señora Mada.

 Ester hubiese preferido no dejar a los morochos con Mada, pero no tenía opción, eran muy pequeños como para quedarse solos, y no podía llevárselos al trabajo. El problema con Mada era, cómo decirlo, sus practicas ocultistas, hacía brujería y tenia otras costumbres del mismo tipo, ¿Su complemento perfecto? Aron, un novio palero. Ambos “cuidaban” a los niños, incluso tenían un sistema, ella hacia las arepas, el las rellenaba, ella las servía, y un sinfín de cosas que del mismo modo se ponían de acuerdo para hacerlo mas rápido.

Obviamente los niños crecieron, alcanzaron los 15, pero se encariñaron con su tía, les gustaba pasar el tiempo libre en casa de su tía, aún mas por el hecho de que sus amigos vivían cerca. A  pesar de que casi siempre se llevaran bien, hubo pequeños acontecimientos que lo cambiaron todo. Mada había salido y los morochos jugando derribaron uno de los tantos altares que Aron tenia en casa, y este enfurecido tomo un frasco de la repisa y saco de él un polvo que soplo en la cara de Pedro, dejándolo ciego inmediatamente.

Pedro solo escuchaba gritos, pero no sabía a donde ir, se sostuvo de la pared y se coloco en posición fetal lleno de miedo mientras seguía escuchando.

—       ¡NOOOOOOOO! ¡DEJAMEEEEEEE!
—       ¡SI NO ERES MÍA NO SERAS DE NADIEEEE!
—       ¡¡TÍA MADAAAAA! ¡AYUDAAAAAA!!
—       ¡¡CALLAAAAATEEEE!!... igual no va a escucharte
—       ¡PEDROOO! ¡¿Pedritooo?! ¿hermano?

Pedro se quedo dormido, al despertar podía ver, Tita tenía lagrimas en sus ojos, pero nunca hablaron del tema. Esta es solo una de las cosas que los niños vivieron allí, pero adelantemos la historia hasta el punto en el que difiere en algunos aspectos.